Curación de un leproso según San Marcos

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40Y vino hacia él un leproso que, rogándole de rodillas, le decía:

—Si quieres, puedes limpiarme.

41Y, compadecido, extendió la mano, le tocó y le dijo:

—Quiero, queda limpio.

42Y al instante desapareció de él la lepra y quedó limpio. 43Enseguida le conminó y le despidió. 44Le dijo:

—Mira, no digas nada a nadie; pero anda, preséntate al sacerdote y lleva la ofrenda que ordenó Moisés por tu curación, para que les sirva de testimonio.

45Sin embargo, en cuanto se fue, comenzó a proclamar y a divulgar la noticia, hasta el punto de que ya no podía entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios. Pero acudían a él de todas partes.

Texto de EUNSA (Universidad de Navarra)

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